Resumen de la conferencia de prensa del Presidente de la FEM, Dr. Stig Gustavson celebrada el 12 de marzo de 2003 en París, con ocasión de la celebración del 50º aniversario de FEM. (continuación)
Las realidades económicas hoy son completamente distintas de las de hace 50 años, como es obvio, y las tendencias económicas actuales seguirán incrementando esta diferencia.
La tarea normativa de FEM la está realizando hoy el CEN Comité Européenne de Normalisation. Aunque, una parte importante de las normas EN sobre manutención provienen de los documentos FEM, cabe preguntarse: ¿Es realmente necesaria FEM en el entorno de una UE moderna, integrada y eficiente?. Hay un papel relevante que FEM pude y debe jugar.
La primero que debe tenerse en cuenta, al proyectar FEM hacia el futuro, es que el éxito de la función normativa de FEM se gestó desde el punto de vista de la industria y no desde posiciones políticas, burocráticas o de sindicato. Lo que pone en evidencia la capacidad de nuestra industria de auto regularse no solo en beneficio propio sino de la industria y a la larga de la sociedad.
La lección es clara: debemos seguir los principios de nuestros fundadores y en esta UE burocratizada, no debemos perder nunca la iniciativa; nuestra industria está bien posicionada para aplicar las nuevas tecnologías de forma responsable y para mostrar a los legisladores la mejor manera de regular esta aplicación.
La existencia de compañías transnacionales y pan-europeas, nos obliga a flexibilizar la estructura de FEM, basada en comités nacionales, acomodando estas compañías pan-europeas.
Pero FEM no debe olvidar su papel a nivel de los Estados miembros a través de los comités nacionales. FEM debe estar presente en las instituciones de cada país para propiciar un entorno positivo para la iniciativa empresarial y la innovación.
FEM debe potenciar su papel de portavoz de más de 1.000 empresas europeas al lado de otras organizaciones industriales, especialmente en todo lo que atañe al sector de la manutención. En esta sentido en los últimos años se ha reubicado la central y el secretariado de FEM en Bruselas con fuertes vínculos de colaboración con Orgalime, la organización pan-europea de ingeniería y con multitud de organizaciones nacionales y de la UE.
El tercer desafío al que debe responder FEM está relacionado con la globalización. Para realizar los objetivos de la cumbre de Lisboa – hacer de la UE el mercado más competitivo – debemos desarrollar nuestra industria, no sólo para hacerla lider en el marco de la UE, sino a nivel mundial.